Una niña se ha despertado en la madrugada llorando, sintió como murió una estrella. La estrella que iluminaba su cielo, la que guiaba sus pasos en la vida... Llora desconsolada, con miedo a enfrentarse a su nueva realidad. Decide salir de su habitación, a pesar de que su madre le tiene advertido que nunca salga si ella no va a buscarla. Abre la puerta despacio porque no quiere despertar al ogro Malaliento que vive en el sofá. Camina por el oscuro pasillo, tanteando la pared hasta llegar al dormitorio de su madre. Temblorosa, entra y se acurruca contra el húmedo y frío cuerpo de su estrella apagada…
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viernes, 1 de junio de 2018
lunes, 16 de abril de 2018
Una casa con encanto.
Nunca se imaginó que a penas a un kilómetro de su humilde casa de campo se encontrara aquella vieja mansión que el tiempo había envejecido con cuidado. Desde su casa se escuchaba el chirriar de las ventanas mecidas por el viento que le llamaban incesantemente, así que no se lo pensó más y caminó hacia la casa.
Cuando llegó se encontró con una gran puerta que le esperaba abierta al final de una escalera rota de tristeza. La subió despacio, peldaño a peldaño, como si a cada escalón le regalara unos minutos de vida. Al cruzar el umbral se sintió invadido por una especie de encantamiento que le nublaba la mirada, pero clarificaba su corazón. Un espectro de mujer se alzó frente a él, extendió sus brazos y recibió su último hálito, dejando atrás su cuerpo sin vida.
jueves, 12 de abril de 2018
El Río de Los Enamorados.
Lo vi de lejos y sentí unas ganas locas de tenerlo a mi lado. Lo seguí con la mirada hasta que llegó al puente. Mi corazón latía cada vez más rápido, pero mi cuerpo no reaccionaba a la misma velocidad. Cuando llegué al puente ya era tarde, a pesar de todo, yo seguía deseando estar a su lado. Su cuerpo flotaba boca abajo, el mío también flotó a su lado.
martes, 10 de abril de 2018
Comentario: Altazor, Vicente Huidobro.
No puedo ocultar mi gusto por la cultura vanguardista, independiente del movimiento al que pertenezcan los diferentes autores. Por ese motivo hoy quiero hacer una pequeña comparativa entre dos autores, uno muy ligado a la vanguardia desde sus inicios y el otro solo unido a la vanguardia en la última etapa de su vida. Para ello, he elegido una de las obras más importantes de Huidobro, Altazor pdf ; y del poeta Juan Ramón Jiménez su poema más trascendental, Espacio.
Vicente García-Huidobro Fernández nació en Chile en el año 1893 y falleció en 1948. Creador y exponente del creacionismo, es considerado uno de los cuatro grandes de la poesía chilena. Es el primero en dar a la vanguardia internacional un aporte hispanoamericano. En 1914, presenta en Santiago de Chile su manifiesto “Non Serviam”, su primer grito de rebelión total contra la poesía tradicional y el punto de partida de su creacionismo. En este manifiesto aparece la imagen de un poeta que se revela contra la madre Naturaleza. El poeta se define como un Dios por su acción creadora.
Vicente García-Huidobro Fernández nació en Chile en el año 1893 y falleció en 1948. Creador y exponente del creacionismo, es considerado uno de los cuatro grandes de la poesía chilena. Es el primero en dar a la vanguardia internacional un aporte hispanoamericano. En 1914, presenta en Santiago de Chile su manifiesto “Non Serviam”, su primer grito de rebelión total contra la poesía tradicional y el punto de partida de su creacionismo. En este manifiesto aparece la imagen de un poeta que se revela contra la madre Naturaleza. El poeta se define como un Dios por su acción creadora.
Huidobro fue un poeta aéreo, envidioso del libre vuelo de los pájaros, que decidió encarnarse en la figura de un hombre que es ave: Altazor. Con este poema Huidobro culmina su utopía creacionista. El nombre de Altazor (altura/ azor) alude a la aspiración al vuelo, a la altura, a una visión sin límites que termina en una trágica caída. También este poema recibió el título de El viaje en paracaídas. Título que nos anuncia una caída, no un vuelo, amortiguada por un reciente invento militar y asociado a la supervivencia en la guerra.
El poeta comienza la escritura del poema hacia el año 1919, en un período marcado por el fin de la Primera Guerra Mundial, una gran crisis existencial que la sigue, el realineamiento de la vanguardia europea y de la propia propuesta huidobriana. El autor utiliza el poema como una gran alegoría de la historia de la humanidad guiada por el empeño de ir siempre más allá, por rebelarse contra sus limitaciones y elevarse a la altura de Dios. El protagonista de Altazor es el hombre-artista, el poeta-aviador que adopta el gesto desafiante, rebelde, aventurero y trágico que ya adoptaron otras figuras como Prometeo, Ícaro, Adán o Cristo. El poema se debate entre la exaltación y la depresión, el mundo celestial y el mundo terrenal, lo que le seduce y lo que lo reclama.
Me centraré en el Canto I, el más largo, casi setecientos versos, también es el que tiene una estructura más sólida. La preocupación central es de orden metafísico: la urgencia de arribar al significado de la vida, utilizando la metáfora de una caída temporal y espacial hacia el olvido. A pesar de eso, podemos encontrar ciertas similitudes entre este poema de Huidobro y poemas de la tercera etapa de Juan Ramón Jiménez.
Primeramente, explicar que la crítica ha distinguido en Juan Ramón Jiménez tres etapas en su producción literaria: Etapa sensitiva (1898-1915); Etapa intelectual (1916-1936), definida por la ausencia de la anécdota, uso sistemático del verso libre (que tendrá una influencia decisiva en la poesía posterior), uso de formas métricas experimentales, mezcla de verso y prosa, verso blanco, collage, condensación de la palabra poética, con eliminación de adjetivos coloristas y sensoriales. El adjetivo será escaso, predominará siempre el sustantivo; Etapa verdadera o pura (1937-1958), donde su poesía es cada vez más profunda, y es un dialogo con un Dios que el identifica con la Naturaleza ó la belleza absoluta.
A partir de este momento podemos empezar a observar las coincidencias en las teorías de estos dos grandes poetas. En primer lugar, siempre teniendo en cuenta que son dos autores pertenecientes a movimientos diferentes dentro de la vanguardia, podemos destacar que los rasgos formales que presenta Juan Ramón Jiménez en su segunda etapa coincide con algunas de las características de la nueva literatura propuesta por Huidobro, el Creacionismo.
Centrándonos ya en la tercera etapa de Juan Ramón Jiménez, observamos que en el poema “Espacio”, alcanza lo que se ha llamado su tercera plenitud. La poesía antes que palabra es conciencia; inteligencia que permite al poeta nombrar. El concepto básico es que el poeta se constituye el núcleo de la creación, acumulando en su propio ser la sustancia de la vida misma. La conciencia expresada en lengua es la memoria del mundo y sólo el poeta le da significado. Vicente Huidobro postulaba que "El vigor verdadero/ Reside en la cabeza", mostrándose así partidario de la poesía como arte cerebral. Sin duda teorías similares, los dos parten de la misma idea a la hora de crear su obra.
Otro tema de la poesía de Juan Ramón Jiménez es el ansia de no morir nunca; tema que recorre en "Espacio", cuyo final o estribo nos permite asistir a un diálogo estremecedor, taumatúrgico, donde el cuerpo se despide de la conciencia. El poeta se bate en la inmanencia de su ser, escindido en múltiples conciencias que pugnan sin encontrar la unidad. “Dios deseado y deseante” es otra vuelta al mismo tema que en "Espacio", pero ahora con menos inquietud trágica.
También en el Canto elegido de Altazor, observamos el tema de la muerte como una caída. “Altazor morirás Se secará tu voz y serás invisible” (I, v.20). Una muerte necesaria, la conciencia se debe despedir del cuerpo para alcanzar todos los conocimientos de su propia persona y todo lo que le rodea, “Bebamos la tímida lucidez de la muerte” (I, v.165). Huidobro también tiene presente que hay más de un yo, “Soy yo Altazor el doble de mí mismo/ El que se mira obrar y se ríe del otro frente a frente” (I, vv. 123-124). Pero esta visión de varios “yos” no es la misma que tiene Juan Ramón. Tampoco podemos olvidar el ansia de eternidad que comparte con Juan Ramón Jiménez, también expresada en el canto, “¿Qué son tus náuseas de infinito y tu ambición de eternidad?” (I, v. 505).
Otro aspecto que ha llamado mi atención es el lugar que ocupa el poeta dentro de la obra. Como ya se ha dicho en otras ocasiones, Huidobro considera que el poeta es un dios porque es capaz de crear nuevas realidades. En este verso, “Señor Dios si tú existes es a mí a quién lo debes” (I, v. 429), Huidobro habla con Dios y le recuerda que si existe es gracias a él, se pone como creador de Dios. Por lo tanto, como poeta- creador es un dios.
Algo parecido ocurre en la tercera etapa de Juan Ramón Jiménez que ve la poesía como algo divino porque es original y principal, porque dios es su nombre. Idea de Poesía en relación con la divinidad, el poeta hace poesía y dios está en la poesía. Por lo tanto, Juan Ramón se presenta como un dios, dios de su propio universo, el universo en el cual se recrea (goza) y se re-crea (se regenera). Aparece su teoría del dios deseado (lo que está fuera del poeta, el mundo) y el dios deseante (la conciencia del poeta). Teoría relacionada con la idea de yos sucesivos del Krausismo en la que el yo último es dios. El poeta tiene que crear a dios, pero no es el dios cristiano.
En los siguientes versos, “La palabra electrizada de sangre y corazón / Es el gran paracaídas y el pararrayos de Dios” (I, vv. 672-673), encontramos cierto parecido con la teoría del dios deseando y dios deseante de Juan Ramón. El mundo (dios deseado) debe pasar a través del poeta, a su conciencia (dios deseante), conseguido este proceso el poeta alcanza la plenitud, se convierte en un dios. La palabra es la herramienta a través de la que se expresa el poeta, en estos versos el poeta ya es un dios y la palabra tiene la función de paracaídas.
En conclusión, podemos observar que Huidobro en su nueva literatura, el Creacionismo, comparte con Juan Ramón Jiménez no sólo rasgos formales sino también, en cierta forma, algunos temas como, por ejemplo, la idea del poeta como DIOS y el ansia de eternidad, entre otros. Todo eso lo vemos en su gran poema Altazor.
“El sol nace en mi ojo derecho y se pone en mi ojo izquierdo”, (I, v. 391).
lunes, 9 de abril de 2018
Destino.
Al final del largo pasillo, una puerta.
Se
acercó
D
E
S
P
A
C
I
O.
La abrió y lanzó un grito aterrador.
En el interior de la habitación…
SU CABEZA.
domingo, 8 de abril de 2018
Volver a empezar.
Un nudo en la garganta, una lágrima atravesada, mirada perdida, labios temblorosos, pensamiento nublado. Volver a empezar es duro, quiere hacerlo, pero todo duele. Todo ha cambiado. Su cuerpo es el mismo, su corazón es el mismo, pero su vida ya no es la misma. Ahora falta él.
jueves, 18 de enero de 2018
Campamento de verano.
El bosque se hacía eterno, la
oscuridad intensa, el dolor insoportable. Las chicas corrían invadidas por el
miedo, sin saber a qué se enfrentaban ni cómo terminar con la pesadilla. Ellas dos
eran las únicas que habían conseguido escapar del campamento, las únicas sobrevivientes
de la masacre que la bestia había hecho con sus desgarradoras garras en los
cuerpos de sus compañeros. Solo les quedaba correr, esconderse entre las
sombras, aguantar la respiración y rezar para no ser encontradas por la bestia.
viernes, 1 de diciembre de 2017
El amor mata.
Ha llegado la noche y solo el televisor es capaz de desprender algo de luz en el interior de la casa. Sentada sobre su sofá rojo, recostada sobre el pecho de su amado, mirando fijamente la pantalla, llena su mente con recuerdos y su cara con lágrimas. Se siente sola, pero no sabe si más sola que antes de que todo terminara. Buscando una explicación aún sostiene el cuchillo en su mano derecha, mientras que con la izquierda abraza contra su pecho la cabeza ya desangrada.
miércoles, 18 de marzo de 2015
La vida sin el abuelo.
Toda la familia en el salón frente al televisor, en verano con las ventanas abiertas, en invierno con la estufa encendida. Los lunes la abuela decide que se ve, los martes elige el padre, los miércoles es turno de la madre, los jueves no emiten nada interesante, los viernes es noche de juegos de mesa, sábados y domingos la tele es de los pequeños de la casa.
Desde que él se fue nada ha vuelto a ser igual, ahora sobran los años vacíos, sobra la soledad, sobra su ausencia. En las miradas falta su presencia, en el silencio su voz, en la vida las ilusiones. La abuela en la mecedora deja escapar una lágrima, espera que la muerte venga a por ella y le arrebate la vida como se la arrebató a su amor.
miércoles, 18 de febrero de 2015
Comentario: Muerte sin fin, José Gorostiza.
Esta semana he decidido comentar otro poema largo, en esta ocasión del autor José Gorostiza, otro gran escritor de la literatura hispanoamericana. Esta vez me he encontrado con un poema muy complejo, pero que trata el tema de la muerte a través de la mirada de este gran autor mexicano.
José Gorostiza nació en Villahermosa, Tabasco, en 1901, y murió en la Ciudad de México en 1973. Se trasladó a la ciudad de México y en 1920 concluyó los estudios de bachiller en Letras. Formó parte del grupo de la revista Contemporáneos (1928-1931). Fue profesor de Literatura Mexicana en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, en 1929; de Historia Moderna en la Escuela Nacional de Maestros, en 1932, y jefe del Departamento de Bellas Artes de la Secretaría de Educación Pública. El 14 de mayo de 1954 fue electo miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, correspondiente de la española, y el 22 de marzo de 1955 lo fue de número, ocupando la silla número XXXV. A pesar de sus dotes no fue un literato prolífero; posiblemente sus actividades diplomáticas y políticas no se lo permitieron.
Publicó únicamente tres obras: La primera, Canciones para Cantar en las Barcas (1925), se caracteriza por la pureza de su línea y delicadeza de su lirismo. La interrelación de estos elementos le permitió escribir poemas aparentemente simples, pero sumamente complejos en su significación y lirismo.
Después de catorce años, durante los cuales sus poemas permanecieron inéditos o dispersos en revistas y antologías, apareció Muerte sin fin (1939), uno de los más importantes poemas largos escritos en español; en éste, los versos dejan la simplicidad y, sin abandonar el diálogo entre vida común y expresión exacta, se sumergen en una búsqueda poética exhaustiva del ser, en el mundo y en la muerte.
En 1946 apareció Poesía, libro en el que reúne las obras anteriores y poemas inconclusos, bajo el título "Del Poema Frustrado" y el ensayo "Notas sobre poesía". En 1968 recibió el Premio Nacional de Letras y murió en la ciudad de México el 16 de marzo de 1973.
Muerte sin fin es probablemente la obra poética de la literatura mexicana de este siglo que ha merecido más estudios, elogios y admiración. Para Octavio Paz (1914- ) esta obra "se instala fuera del tiempo" y es ejemplo de una "perfección acabada". El texto de Gorostiza es un admirable retorno a una tradición no muy frecuente en nuestra lírica: el poema extenso concebido como una unidad de pensamiento y lenguaje. Es un ejemplo de poesía hermética, densa, sombría que refleja su directa experiencia, mientras se encontraba en Europa.
Está estructurado en diez partes que se pueden agrupar en dos bloques simétricos, que se cierran con un “baile”. En la métrica del texto el patrón básico es el verso endecasílabo que se alterna con heptasílabos y otros versos de arte menor, pero la ausencia de rimas borra cualquier semejanza con la silva clásica.
Un resumen del poema, según Octavio Paz: “Dios está enamorado de sí mismo pero no ve ni sabe de sí nada que nosotros no le mostremos: nuestra muerte, su muerte. Dios es consciencia pero esa conciencia se la damos nosotros. Y nosotros sólo somos conciencia de morir. Dios, inteligencia pura, en nosotros se ve morir infinitamente y sin descanso”.
En este poema Gorostiza está centrado en el conflicto entre la forma y la materia, este vasto poema representa dramáticamente el esfuerzo del hombre y del poeta por hallar orden y permanencia, esfuerzo que tiene desenlace trágico. El deseo de relacionar materia y forma refleja también el anhelo de conciliar la existencia física con una visión filosófica, la realidad circundante con su representación en el poema, ilustra en últimas cuentas el impulso humano de sobreponerse al tiempo y a la muerte.
El poeta reconoce al vaso (continente) y al agua (contenido). El sujeto queda frente al objeto: vaso-agua, materia-forma en íntima correspondencia. El sujeto constituye el agua y el objeto el vaso. Literalmente esto no ocurre, aunque el sentido de la vista lo haga aparecer así; por lo mismo, esta "aparente" correspondencia es descrita de manera magistral por el autor. En el segundo canto, el poeta advierte la dificultad de los sentidos, porque distingue a la razón como el único criterio de verdad: la conciencia "aunque se llama Dios", no es "sino un vaso que nos amolda el alma perdidiza". Este Dios está condenado a mirarse morir en nosotros. Por lo mismo la razón se manifiesta en el "agua fofa, mordiente”.
En su poema Gorostiza ronda las ideas de la génesis del universo, el juego armónico entre lo vivo y lo muerto, la relación entre Dios y el hombre, el infierno y la muerte, y Dios y el tiempo, entre otros temas en los que la muerte aparece como epítome de la belleza y esplendor del mundo.
Lo escrito por el artista tabasqueño es un canto laudatorio y ritual de la muerte. La muerte, el gran tema de Gorostiza, es un tema universal, permanente e inagotable. Además, es un tema muy arraigado a la conciencia mexicana, eso se puede observar en su arte popular y su muralismo. La muerte es un elemento fundamental en la cultura azteca, en las letras y en el arte barroco de México, que fue reactualizado por la sangrienta Revolución Mexicana, la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil Española.
El poema nos presenta las varias fases de un examen encarnizado, de un lúcido e intenso pensamiento encarnado en imágenes incandescentes que nos ilustran y deslumbran. En la última parte, observamos que el poema se acerca más a la tradición barroca y a la sensibilidad mexicana ante la mortalidad, se produce un giro y se vuelve desafiante. Aparece el diablo que subraya el aspecto “procaz” de la muerte y el espectáculo grotesco de morir ante el indiferente silencio de Dios, hasta que aparece el “baile” en el que se reta e insulta a la muerte en una ceremonia que parodia su propio horror:
Desde mis ojos insomnes
mi muerte me está acechando,
me acecha, sí, me enamora
con su ojo lánguido.
¡Anda, putilla del rubor helado,
anda, vámonos al diablo!
En conclusión, el vaso vacío no es nada, necesita del agua para ambos poder existir. Es la misma relación que tiene Dios con el hombre. Cuando el agua toma la forma del recipiente que la contiene participa del tiempo y de la vida, eso a la vez la lleva a la muerte. Una muerte sin fin porque se repite indefinidamente, cuando se acerca el fin todo regresa al punto de partida que es la creación.
jueves, 12 de febrero de 2015
Te esperaré eternamente.
Aquellas cortinas rasgadas por el tiempo apenas dejaban
pasar la luz del sol. En el interior todo olía a soledad, sonaba a tristeza.
Ella paseaba su gélido cuerpo por las estancias en busca de nuevos recuerdos,
pero solo encontraba viejos muebles tapados por el polvo del abandono. Él se
fue a la guerra para no volver, ella se negó a marcharse…
Deseo cumplido.
Había una vez un niño que vivía con su padre en el campo.
Eran muy pobres y apenas podían vivir con el fruto de sus tierras. El niño
subía todas las noches al tejado de la vieja casa a contar estrellas, esperaba
con gran anhelo que un día se cruzara en el cielo una estrella fugaz y poder
pedir un gran deseo que guardaba con recelo en el fondo de su corazón. Así pasó
las noches, las semanas y los meses hasta que por fin una noche el pequeño vio
una estrella que brillaba más que las otras y pidió su deseo. A la noche
siguiente al ver que su deseo no se había cumplido regresó al tejado y se
encontró con la estrella que brillaba más que la noche anterior, llamó a su
padre, se agarraron de las manos y juntos pidieron el deseo. Cerraron muy
fuerte los ojos y esperaron sentados que el deseo se cumpliera. Cuando el día
amaneció los cuerpos habían desaparecido bajo una gran piedra de fuego…
domingo, 25 de enero de 2015
Viaje a un destino.
El pasaje de avión estaba sobre la mesa cuando llegó a casa,
a su lado una botella de champan de la que colgaba una nota que decía: “Te
espero”. Nunca ha sabido decirle “no” a una aventura. Preparó la maleta, miró
por última vez aquellas paredes llenas de felices recuerdos, cogió la botella y
dejó las llaves sobre la mesa. Cerró la puerta para siempre sin saber que le
esperaba. Antes de subir al avión lo
llamó para decirle: “En breve el destino nos unirá”. Subió al avión sin mirar
atrás, sin llevarse un último recuerdo, sin una última despedida. Una semana
después encontraron los restos del avión, su cuerpo nunca apareció.
viernes, 7 de marzo de 2014
Libro mortal.
Se pintaba los labios de un rojo intenso como la sangre, mientras su hija la miraba con atención. De repente, tocaron en la puerta, era su hermana que regresaba de un largo viaje. Un viaje lleno de grandes aventuras donde no había hecho precisamente amigos. La ladrona de la familia había ido en busca del Libro de los muertos, muy conocido por contener la fecha exacta de la muerte de todas las personas.
- Deja que me esconda una noche en tu casa.
- Que no pase de una noche, ¿de acuerdo?
La ladrona regaló un bonito paquete a la niña.
- Este es nuestro secreto, escóndelo y mañana lo abrimos juntas.
La noche transcurrió entre las risas y las fiestas de las dos hermanas, sin saber que estaban siendo observadas por él. Los cristales cayeron al suelo, él recogió el más afilado. Se acercó sigilosamente a ellas que estaban sentadas en el sillón y con un suave gesto las cabezas rodaron por el salón…
jueves, 20 de febrero de 2014
Añorando la vida
Y allí sigue, en silencio, acumulando polvo, junto al
proyector de cine, el barco pirata y la nave espacial. El libro, que me había
transportado a mundos maravillosos y secado mis lágrimas cuando ella me
abandonó, se había quedado dormido esperando mi regreso. Pero cuando regresé ya
no podía cogerlo entre mis manos.
domingo, 16 de febrero de 2014
La eterna noche
Era una gran noche, iba a recoger el premio que reconocía su
gran carrera profesional. Todo estaba preparado en el Coliseum Theatre de
Londres para recibirla. Las luces, la orquesta, el público, el premio.
Ella en el hall de la casa se atusaba el pelo, se retocaba
el maquillaje, se alisaba el traje, miraba la hora en el reloj de pared y
regresaba su mirada al espejo para ensayar su mejor sonrisa. Y una vez más
volvía a empezar. Se atusaba, se retocaba, se alisaba, miraba el reloj y
ensayaba la sonrisa. Así pasó toda la noche.
Y una vez más vuelve
a empezar. Se atusa, se retoca, se alisa, mira el reloj y ensaya la sonrisa.
Y así pasará el resto de noches de su
no-vida.
sábado, 15 de febrero de 2014
Melodía mortal
Había brotado, en medio del huerto, un imponente piano de
cola. Mis dedos corrían incesantemente por
las frías teclas poniendo en cada
nota el alma. Mis sueños se materializaban
ante mis ojos y sentía mi cuerpo flotar. Poco a poco había dejado de
escuchar el ensordecedor ruido de la ciudad. Estaba tan alto que casi tocaba
las nubes y cuando miré hacia abajo mi cuerpo yacía sobre el gélido marfil
teñido de rojo.
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