“¡Conducir es fácil!”.
Eso no para de repetirme mi padre, mi hermano y todo dios
que ya no recuerda cuántas veces tuvo que ir a examen, pero que siempre tiene
algún pajarito al lado que no se aguanta la risa y termina explotando y contándote
entre carcajadas que ese que tanto presume se las vio y se las deseo para
sacarse el carnet.
“Venga tú puedes.
Eres una persona tranquila. Te va a salir todo bien. Hoy no te irás contra
ningún coche, no te saltarás ningún semáforo y sobre todo no atropellarás a
nadie”.
Lo último me lo recuerdo mucho, creo que es lo más
importante porque se me meten muchos peatones delante del coche cuando estoy
haciendo las prácticas de conducir.
