Siempre con prisas a donde quiera que vamos, corriendo de un lado para otro y paradójicamente siempre estamos esperando. Esperamos lo bueno, lo malo y lo no tan malo, pero a pesar de tanta espera nunca nos encuentra preparados.
Esperamos que el despertador suene, esperamos a que salga el café, esperamos a la guagua (sabemos su horario, pero tenemos que esperar por ella porque ella no va a esperar por nosotros), esperamos a que abran las tiendas a las 10:00 am, esperamos a que sea nuestro turno en la charcutería y en la carnicería, en la pescadería, en la panadería, en la cafetería… Esperamos a que sea primeros de mes para cobrar, esperamos que nos salga trabajo, esperamos llamadas que nunca llegan. Esperamos que llegue nuestro primer amor, esperamos que salga bien la primera cita, esperamos que nuestra pareja nos pida matrimonio, esperamos que nos digan que sí, y si dicen que no, esperamos superarlo, y una vez superado, esperamos con ilusión la llegada de un nuevo amor.



