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miércoles, 26 de marzo de 2014

Una historia más...

- Dime qué es el amor.


Y ante tal pregunta me quedé muda. Esparramé mi mirada por la cafetería, buscaba algún cómplice entre la gente pero no encontré ninguna cara amiga. ¿Cuánto tiempo llevaba callada? ¿Media hora? Se me estaba haciendo eterno, pero por su cara noté que aún estaba a tiempo de reconducir la conversación antes de que empezara a ser un silencio incómodo. Intenté darle un giro, pero no me sirvió de nada. Él quería su respuesta, lo notaba en sus ojos atentos al movimiento de mis labios y mis labios querían huir, esconderse en el bolsillo izquierdo de la camisa, el que estratégicamente esconde mi corazón. Entre más lo pensaba, más quería esconderme yo también, pero yo solo veía un escondite posible, su corazón.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Querido papá...

El año tiene 365 días, incluso 366 si es un año bisiesto, pero solo un día al año es para celebrar la figura del padre. ¿De verdad? ¡Qué vergüenza! Dedicarle solo un día a esa persona tan especial que te acompaña desde que naces y nunca te abandona. Esa persona que te cuida, te enseña y te guía. Esa persona que primero piensa en ti, en tu hermano, en tu madre, en el perro y, siempre en último lugar, en él.
Miras el calendario y ahí está, marcado en rojo, el día de San José como si todos los padres se llamaran José y solo fueran padres un día al año, ¡¡Y para recibir regalos!!
Nuestro padre se llama Ambrosio y en nuestro calendario todos los días están marcados en rojo porque él es padre todos los días, soleados o lluviosos, felices o tristes, con regalos o con gastos... Solo tenemos 365 días al año y nunca son suficientes para agradecerle todo lo que él hace por nosotros.


¡¡¡GRACIAS PAPÁ!!!

domingo, 16 de febrero de 2014

La eterna noche

Era una gran noche, iba a recoger el premio que reconocía su gran carrera profesional. Todo estaba preparado en el Coliseum Theatre de Londres para recibirla. Las luces, la orquesta, el público, el premio.
Ella en el hall de la casa se atusaba el pelo, se retocaba el maquillaje, se alisaba el traje, miraba la hora en el reloj de pared y regresaba su mirada al espejo para ensayar su mejor sonrisa. Y una vez más volvía a empezar. Se atusaba, se retocaba, se alisaba, miraba el reloj y ensayaba la sonrisa. Así pasó toda la noche.

Y una vez más vuelve a empezar. Se atusa, se retoca, se alisa, mira el reloj y ensaya la sonrisa. Y  así pasará el resto de noches de su no-vida.