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sábado, 7 de abril de 2018

Alma salvaje.

Me reencarnaré mil veces más y siempre seré un león atrapado en un cuerpo de mujer, un feroz rugido silenciado en dulce voz femenina, desgarradores colmillos escondidos tras sensuales labios, potentes garras transformadas en delicadas manos, unos ojos desafiantes en una cálida mirada… y el corazón de la bestia siempre será fuego para reinar en el mundo de las pasiones…

lunes, 30 de octubre de 2017

La primera cita.

Cuando ella llegó el coche ya estaba allí, esperándola. Apenas perceptible en la oscuridad de la noche. Ella se acercó a la puerta y la abrió. En el interior una imagen de hombre la esperaba.
Sentía que si abría la boca su corazón escaparía, así que solo sonrió mientras se abrochaba el cinturón. Él estiró su mano temblorosa, pero decidida, hasta alcanzar la de ella y con un suave gesto la apretó fuertemente. 
Sus miradas se buscaron en las sombras, pero solo sus labios fueron capaces de encontrarse…

miércoles, 18 de marzo de 2015

La vida sin el abuelo.

Toda la familia en el salón frente al televisor, en verano con las ventanas abiertas, en invierno con la estufa encendida. Los lunes la abuela decide que se ve, los martes elige el padre, los miércoles es turno de la madre, los jueves no emiten nada interesante, los viernes es noche de juegos de mesa, sábados y domingos la tele es de los pequeños de la casa.

Desde que él se fue nada ha vuelto a ser igual, ahora sobran los años vacíos, sobra la soledad, sobra su ausencia. En las miradas falta su presencia, en el silencio su voz, en la vida las ilusiones. La abuela en la mecedora deja escapar una lágrima, espera que la muerte venga a por ella y le arrebate la vida como se la arrebató a su amor.

martes, 20 de enero de 2015

Una historia más... (2)


Ante tal desastrosa cita no pude hacer otra cosa que darlo todo por perdido. No se me podía pasar por la mente que él quisiera volver a verme. Yo, por si acaso se había quedado con ganas de reírse un poco más, no paraba de mirar mi móvil. Nada, ni llamadas ni mensajes ni un triste whatsapp. Quizás ya era hora de resetearme… ¿Lo hago o no lo hago? ¿Lo olvido o espero un poco más? Menuda imagen, yo como una loca en mi habitación caminando de un lado para otro. ¡¡Oooops!! Creo que ya empezaba a abrir una brecha en el suelo, así sería más fácil caer cuando dijera “tierra trágame”. Pero ni yo lo dije ni la tierra se abrió. Así que intenté pensar en otras cosas, repito, lo intenté porque su imagen seguía en mi cabeza y me dejaba mirando hacia el vacío con cara de tonta. ¿Qué cuál es la cara de tonta? Pues la misma de todos los días, pero con la boca abierta sin explicación razonable para cualquier persona que me pueda estar viendo.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Una historia más...

- Dime qué es el amor.


Y ante tal pregunta me quedé muda. Esparramé mi mirada por la cafetería, buscaba algún cómplice entre la gente pero no encontré ninguna cara amiga. ¿Cuánto tiempo llevaba callada? ¿Media hora? Se me estaba haciendo eterno, pero por su cara noté que aún estaba a tiempo de reconducir la conversación antes de que empezara a ser un silencio incómodo. Intenté darle un giro, pero no me sirvió de nada. Él quería su respuesta, lo notaba en sus ojos atentos al movimiento de mis labios y mis labios querían huir, esconderse en el bolsillo izquierdo de la camisa, el que estratégicamente esconde mi corazón. Entre más lo pensaba, más quería esconderme yo también, pero yo solo veía un escondite posible, su corazón.

lunes, 17 de marzo de 2014

Sueñadiario: Dueños del tiempo.

Cuando me desperté esta mañana no me imaginaba que la suave brisa de la mañana me fuera a transportar hasta la verde Villa de Moya, bañarme con su aire puro, vestirme con su abundante naturaleza e inspirarme con el pueblo que vio nacer al gran poeta del mar, Tomás Morales.

Me sentía como una niña con zapatos nuevos. Ilusión y asombro me hacían retroceder en el tiempo, sumergiéndome en una vorágine de letras y arribando a las orillas de hermosos poemas. Caminaba subida en una nube por las estancias de la casa que lo vieron corretear de niño y jugar con las palabras ya de adulto. Sus manuscritos y tinteros que antes cobraban vida cada vez que sus manos los hacían bailar, ahora reposan en vitrinas siendo esclavos de las miradas, dueños del tiempo y cómplices de los recuerdos.